Alpuyeca y Tetlama

Alpuyeca y Tetlama: El basurero de la muerte

En el cerro de Milpilla, mejor conocido como el basurero de Tetlama, en el municipio morelense de Temixco, una solitaria máquina intenta cubrir con tierra los montones de desechos que están a la intemperie. La lluvia ha puesto a la vista la basura enterrada hace ocho años en otros dos cerros: bolsas negras, ropa, fierros retorcidos y miles de llantas aparecen como si fuera un edificio de 10 pisos de altura. De esos promontorios emana un río del color del petróleo. El temor se apodera de los habitantes de Tetlama, Alpuyeca, Xoxocotla, Contetelco, Tlaltizapán, Ahuehuexingo, entre otros, porque las filtraciones provocan la contaminación de ríos, pozos, tuberías y, en general, del manto freático de la región. El basurero a cielo abierto del cerro de Milpilla fue el destino de los desechos de unos diez municipios de Morelos -recibía en promedio mil 200 toneladas diarias- y lo siguió siendo hasta el 25 de septiembre, cuando pobladores de Tetlama y Alpuyeca cerraron los caminos de acceso al cerro de Milpilla. Hipólito García en Tetlama, y Juan Oriañequi, en Alpuyeca, coinciden en que la convivencia con la basura ha traído efectos devastadores: muertes por cáncer, diabetes, infecciones respiratorias y de la piel, además de afecciones en la hipófisis, la glándula endocrina más importante, que regula la mayor parte de los procesos biológicos del organismo.