Boletín 28 de enero del CONSEJO REGIONAL DE PUEBLOS ORIGINARIOS EN DEFENSA DEL TERRITORIO DE PUEBLA E HIDALGO

La manera en que los partidos políticos fungen como agencias de colocación dispuestas a proyectar candidatos sin base ni representación social, sin preparación ni horizonte político, pero dispuestos a competir a cualquier precio en el reparto de cargos públicos por el mero gusto de obtener un reconocimiento que compense el amplio espectro de frustraciones que les aquejan y frecuentemente con el hambre de encontrar una fuente de ingresos cuyo único requisito esencial es carecer de escrúpulos y respetar los límites de lo políticamente correcto en cada ocasión, corrobora las limitaciones personales y de todo tipo de estos profesionales de la oportunidad y el arribismo, quienes, con una retórica elemental y una capacidad inmensa para agachar la cabeza y lustrar los zapatos del jefe en turno, con una flexibilidad extraordinaria para negociar incluso con lo que no les pertenece, se construyen una imagen falsa como líderes o luchadores sociales, como personajes con altas influencias y variedad de contactos, como gestores comunitarios y hasta defensores de derechos humanos, para encubrir su disposición natural a aprovecharse de la ignorancia y la necesidad de nuestros pueblos y comunidades, entre cuyos miembros también contamos traidores, con el objeto de conseguir su simpatía y su voto en el único momento en que esta precaria ciudadanía toca con las llamas de sus dedos el poder y los tentáculos del Estado para sentirse parte de algo en un país donde las mayorías son objeto no sólo de una exclusión estructural de la vida pública sino de una sistemática manipulación por parte de los vividores y vende patrias políticos profesionales.