Petróleo en Coatzacoalcos

 

 
 

Desde hace varios años el río Coatzacoalcos, en Veracruz, figura entre los cuerpos de agua más contaminados de México debido a que en la cuenca del río se ubica el complejo petroquímico más importante del país: las plantas Lázaro Cárdenas, Morelos, Cangrejera, Cosoloacaque y Pajaritos de la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Esto ha puesto en riesgo la economía y la salud de las poblaciones aledañas. Entre los municipios afectados se encuentran Cosoleacaque, Nanchital y Coatzacoalcos, donde más de mil pescadores recienten la problemática. La fauna ha muerto y el pescado no se vende por su hedor a petróleo. Además, la sanidad de las poblaciones está en juego, pueden venir enfermedades derivadas de la presencia de hidrocarburos en el agua de consumo humano.

 

Según investigaciones y estudios los desechos industriales de la actividad petroquímica y los constantes derrames de petróleo y sus derivados en el río Coatzacoalcos han contaminado sus aguas y sedimentos con metales pesados y sustancias químicas (zinc, manganeso, cobre, mercurio, plomo, cromo, níquel, vanadio, cadmio y 9 organoclorinados volátiles), cuyas concentraciones exceden los límites permisibles en normas internacionales y nacionales. Como resultado, el complejo petroquímico ha afectado los ecosistemas y la biodiversidad en la cuenca del río Coatzacoalcos y su zona costera; ha atentado contra el desarrollo de la pesquería artesanal – históricamente ha sido una fuente de ingreso y alimento para numerosas familias-; ha afectado las condiciones sanitarias de la población y la ha expuesto a una situación de riesgo y vulnerabilidad ambiental.

 

El 22 de diciembre del 2004 hubo un derrame de petróleo en el río Coatzacoalcos, a la altura de Nanchital, Veracruz, donde habitan alrededor de 15,000 personas. Este derrame pudo evitarse, pero por negligencia y descoordinación del personal de Petróleos Mexicanos no se suspendió el bombeo de crudo, a pesar de que hubo un incendio y explosión en la central de bombeo de Mazumiapan, a 120 Km. de distancia del lugar del derrame. Tampoco la empresa actuó con celeridad para evitar el derrame hacia el río y la costa -sólo llegó 3 horas después al lugar de los hechos. En consecuencia, el derrame de 5 mil barriles de petróleo crudo contaminó el arroyo de Tepeyac (300 m), el río Coatzacoalcos (20 Km.) y las playas de Coatzacoalcos y Congregación de Allende (7 Km.).

 

El saldo negativo del incendio y del derrame de petróleo fueron: 5 trabajadores con quemaduras de segundo y tercer grado; 500 pescadores afectados por la contaminación del río e impedidos de realizar su actividad productiva con el fin de obtener ingresos y alimento para sus familias; 769 casos de personas que presentaron malestar por la inhalación de hidrocarburos; afectación de manglar, esteros, tierras de cultivo, matorrales y pastizales; y mortandad de fauna como aves, peces y reptiles.

 

El derrame de crudo del 22 de diciembre del 2004 es otro grave desastre ambiental. Sólo dos meses antes hubo un evento aún mayor en Omealca (18,000 litros de crudo) Ello denota que hay recurrencia en los eventos extraordinarios (derrames) de Petróleos Mexicanos, que contaminan de manera crónica y persistente el agua y sedimentos del río Coatzacoalcos. Las medidas de remediación tomadas por PEMEX para limpiar los residuos resultantes del derrame de crudo fueron irregulares, ya que sólo dos de las ocho empresas contratadas contaban con registro oficial de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para restaurar suelos contaminados. El personal contratado no fue capacitado ni contó con equipo de protección para realizar las actividades de limpieza.

 

Según las estadísticas de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), entre los años de 1997 y 2001, de 2592 emergencias ambientales con materiales peligrosos a nivel nacional, Petróleos Mexicanos provocó 57% de ellas. Entre los estados con mayores emergencias ambientales se encuentra Veracruz, donde el 80% de estos eventos son causados por PEMEX. Estos datos muestran la frecuencia de accidentes y desastres generados por PEMEX – en promedio hay dos emergencias por semana.

 
 

Fuente: Primera Audiencia Pública del Caso Coatzacoalcos en el marco del Tribunal Latinoamericano del Agua