Presa La Parota

El Proyecto Hidroeléctrico Presa La Parota

 

 

El proyecto La Parota, está ubicado sobre el cauce del río Papagayo, a 30 kilómetros de Acapulco. El gobierno federal, por medio de la CFE, anunció el proyecto de La Parota como una oportunidad para generar desarrollo en uno de los estados que registran mayores niveles de pobreza en el país, a pesar de que existen evidencias a escala mundial de que las presas no han logrado generar un desarrollo local-regional equilibrado, sino que sólo han beneficiado a minorías locales y han servido a polos de desarrollo externos a las cuencas que las sustentan. Las consecuencias adversas ambientales (modificaciones a los sistemas hidrológicos y a los ecosistemas) y sociales (ruptura del tejido social, migración y desempleo) son mayores que los beneficios, motivo por el cual algunas presas se han desmantelado y sustituido por proyectos de menor escala con impactos menos drásticos para la población local.

 

La construcción de esta presa afectaría, entre otros,  a los comuneros y ejidatarios de los municipios de Acapulco y Juan R. Escudero, San Marcos,  y Tecoanapa, del estado de Guerrero. En las comunidades locales hay quienes se oponen al proyecto porque no comparten la visión del gobierno federal, y desde el 2003 se han organizado en el Consejo de Ejidatarios y Comuneros Opositores a La Parota (CECOP) para impedir la construcción de la presa. Dicha presa hidroeléctrica en los terrenos ejidales de la Parota, sobre el río Papagayo, representaría:

 

-Inundación de 13 poblados

 

-Reubicación de más de 20 mil habitantes obligados a abandonar sus hogares (de los cuales – el 76% se dedica a la actividad agrícola)

 

-Inundación de 14 mil 213 hectáreas, o sea un grave deterioro ambiental

 

-Desaparición de los mantos freáticos que abastecen de agua al Puerto de Acapulco

 

-Embalse de 13,728 mil hectáreas de superficie

 

-Construcción de una cortina que represaría el río de 162 metros de altura

 

- 5 años de obras

 

- 8 mil millones de pesos

 

El CECOP considera que las acciones de la CFE son ilegales pues, argumentan, la empresa ha fomentado la celebración de asambleas comunales y ejidales fraudulentas que violan la Ley Agraria y el estado de derecho, en las que busca la aprobación popular del proyecto, y de manera paralela, amenaza de muerte y criminaliza a los opositores. También porque el proyecto implica cambios irreversibles en el sistema hidrológico y en los ecosistemas de la cuenca; porque el embalse se convertiría en una fuente de enfermedades transmitidas por vectores; y porque al ubicarse en una zona de alta sismicidad abre la posibilidad de grandes desastres socio ambientales. Además, según el CECOP, no existen estudios que busquen otras opciones para cubrir las necesidades de energía eléctrica y agua. Y por si fuera poco, existen antecedentes de la informalidad de la CFE, que juega en su contra: la CFE aún no ha indemnizado a algunos de los afectados por sus obras en tiempos pasados, y el precio que pretende pagar por los terrenos que se requieren para la construcción de la presa (70 centavos el metro cuadrado) no permite a la población seguir reproduciendo sus formas de vida.

 

El caso del proyecto hidroeléctrico es un ejemplo de lo que David Harvey denomina “acumulación por desposesión” y de la confrontación entre lógicas diferentes, intereses y nociones de desarrollo. También ejemplifica el poder de la resistencia organizada que ha sido capaz de detener o retrasar megaproyectos que implican expropiaciones y despojo de bienes colectivos y recursos naturales.

En los siguientes enlaces puedes consultar más información sobre esta lucha:

 

http://www.grain.org/es/article/entries/1102-resistencia-al-megaproyecto-hidroelectrico-la-parota

 

http://www.pbi-mexico.org/fileadmin/user_files/projects/mexico/images/Entrevista_23_CECOP.pdf

 

http://base.citego.info/fr/corpus_dph/fiche-dph-6932.html